Mensajes de BELMONTE (Cuenca) enviados por www.poetadebelmonte.soy.es:

Y cuando el mismo profeta introduce al Mesías, teñida la vestidura con sangre, y a ojos que se maravillan de ello y le preguntan la causa, dice que Él les responde: «Yo sólo he pisado un lagar; en mi ayuda no se halló gente; pisélos en mi ira y pateélos en mi indignación; y su sangre salpicó mis vestidos, y he ensuciado mis vestiduras todas.»
Y en el capítulo cuarenta y uno por otra manera: «Pondrá ante sí en huida a las gentes, perseguirá los reyes; como polvo los hará su cuchillo; como astilla arrojada su arco; perseguirlos ha y pasará en paz; no entrará ni polvo en sus pies.» Y, poco después, Él mismo: «Yo, dice, te pondré como carro, y como nueva trilladera con dentales de hierro, trillarás los montes y desmenuzarlos has, y a los collados dejarás hechos polvo; ablentaráslos y llevarlos ha el viento, y el torbellino los esparcerá.»
E Isaías, en el capítulo once: «Y en aquel día extenderá el Señor segunda vez su mano para poseer lo que de su pueblo ha escapado de los Asirios y de los Egipcios y de las demás gentes; y levantará su bandera entre las naciones, y allegará a los fugitivos de Israel y los esparcidos de Judá de las cuatro partes del mundo; y los enemigos de Judá perecerán, y volará contra los filisteos por la mar; cautivará a los hijos de Oriente; Edón le servirá y Moab le será sujeto; y los hijos de Amón, sus obedientes.»
Sube en el caballo y reina prósperamente por tu verdad y mansedumbre y por tu justicia. Tu derecha te mostrará maravillas. Tus saetas agudas (los pueblos caerán a tus pies), en los corazones de los enemigos del Rey.» Y en otro Salmo dice él mismo: «El Señor reina; haga fiesta la tierra; alégrense las islas todas; nube y tiniebla en su derredor, justicia y juicio en el trono de su asiento. Fuego va delante de Él, que abrasará a todos sus enemigos.»
Referid algunos, si los tenéis en la memoria.
-Largos son de contar -dijo Juliano- y, aunque preguntáis lo que sabéis, y no sé para qué fin, diré los que se me ofrecen:
David en el Salmo, hablando propiamente con Cristo, le dice: «Ciñe tu espada sobre tu muslo, poderosísimo, tu hermosura y tu gentileza.
-Sin duda así se lo dijo y prometió -respondió Juliano.
-Y ¿prometióselo por ventura -siguió luego Marcelo- en un solo lugar o una vez sola, y esa acaso y hablando de otro propósito?
-No, sino en muchos lugares -respondió Juliano-, y de principal intento y con palabras muy encarecidas y hermosas.
- ¿Qué palabras -añadió Marcelo- o qué lugares son esos?
Desde el otero
veo a febrero
y sigo en paro
como un obrero.
La cultura del labriego
es tambien su sabiduria
y no verla es de ciego
al no ver su filosofia.
"nadie es profeta en su tierra"

En la sociedad que nos ha tocado vivir una de las cosas importantes es de que haya muchas personas que te conozcan porque nos sabes quien te va ayudar cuando lo necesites, de aquí se desprende de ir dejando buena simiente por donde quieras que pases.

Aquí cuadra el mensaje que nos escribe nuestro paisano Vicente Solera Parra.
Buenas noches señor
quiero en este dia
rezarte en honor
y dame tu gloria.
M. R te felicito, me ha encantado la descripción que has hecho. Has conseguido que a medida que iba leyendo visualizase la exposición. Me has transmitido el respeto, entusiasmo y admiración reinante por las esculturas de Rodín.

Es curioso como la gente reacciona de manera muy distinta según el estimulo que tenga delante pues en la exposición de las vacas el tono es mucho más desenfadado y divertido.
Gracias, por unos minutos yo también he estado en Madrid.

Saludos.

Dulcinea.
El lirio en la mano
el pañuelo al viento
en cima del majano
y para que te cuento.
"nadie es profeta en su tierra"

En la sociedad que nos ha tocado vivir una de las cosas importantes es de que haya muchas personas que te conozcan porque nos sabes quien te va ayudar cuando lo necesites, de aquí se desprende de ir dejando buena simiente por donde quieras que pases.

Aquí cuadra el mensaje que nos escribe nuestro paisano Vicente Solera Parra.
Mas decidme, Juliano: ¿prometió Dios alguna vez a su pueblo que les enviaría su brazo y fortaleza para darles victoria de algún enemigo suyo y para ponerlos, no sólo en libertad, sino también en mando y señorío glorioso? Y ¿díjoles en alguna parte que había de ser su Mesías un fortísimo y belicosísimo capitán, que vencería por fuerza de armas sus enemigos y extendería por todas las tierras sus esclarecidas victorias, y sujetaría a su imperio las gentes?
-Así lo sueñan -respondió Marcelo- y, pues habéis movido el pleito, comencemos por él. Y como en la cultura del campo, primero arranca el labrador las yerbas dañosas y después planta las buenas, así nosotros ahora desarraiguemos primero ese error, para dejar después su campo libre y desembarazado a la verdad.
-Y, ¿ninguno -dijo Juliano- deja de amar, como antes decíamos, lo que es buena dicha?
-Así es -respondió.
-Y no se ama -replicó- lo que no se conoce; luego habéis de decir, Sabino, que los que aman el ser dichosos y no lo alcanzan, conocen lo general del descanso y del contento, mas no conocen la particular y verdadera fuente de donde nace, ni aquello uno en que consiste y lo que produce; y habéis de decir que, llevados, por una parte, del deseo, y, por otra parte, no sabiendo el camino, ni pueden ... (ver texto completo)
-Eso -dijo Sabino- no se puede negar.
-Pues decidme, ¿hay fuente sola o hay muchas fuentes?
-Parece -dijo Sabino- que haya una sola.
-Con razón os parece así -dijo Juliano entonces- porque el entero contento del hombre en una sola manera puede ser, y por la misma razón no tiene sino una sola causa. Mas esta causa, que llamamos fuente, y que, como decís, es una, ¿ámanla y búscanla todos?
-No la aman -dijo Sabino.
- ¿Por qué? -respondió Juliano.
Y Sabino dijo:
-Porque no la conocen.
-Bien habéis dicho -dijo Juliano-; mas si es como el contento o es el contento mismo, y hemos dicho que el contento es una cosa que resulta en nosotros de algún bien de sustancia, que o tenemos o nos imaginamos tener, necesaria cosa será que de la buena dicha haya alguna cosa de tomo, que sea como su fuente y raíz, de manera que le dé ser dichoso al que la poseyere, cualquiera que él sea.
-Verdad es -dijo Sabino- lo que decís.
-Pues ahora -dijo Juliano- entenderéis mi pregunta, que es: si la buena dicha tiene ser como las riquezas y el oro, o como las cosas que llamamos gusto y contento.
-Como el gusto y el contento -dijo Sabino luego-. Y aun me parece a mí que la buena dicha no es otra cosa sino un perfecto y entero contento, seguro de lo que se teme, y rico de lo que se ama y apetece.
-Bien decís, Sabino -dijo Juliano luego-. Mas, decidme, el contento que nace del gastar las riquezas y esas mismas riquezas, ¿tienen una misma manera de ser? ¿No os parece que el oro y plata es una cosa que tiene sustancia y tomo, que la veis con los ojos y la tocáis con las manos? Mas el contento no es así, sino como un accidente que sentís en vos mismo, o que os imagináis que sentís, y no es cosa que o la sacáis de las minas, o que el campo -o de suyo o con vuestra labor- la produce, y, producida, ... (ver texto completo)
-Ahora -dijo Juliano- lo entenderéis: el avariento, decidme, ¿ama algo?
-Sí ama -dijo Sabino.
- ¿Qué? -dijo Juliano.
-El oro sin duda -dijo Sabino-, y las riquezas.
-Y el que las gasta -añadió Juliano- en fiestas y en banquetes, ¿en aquello que hace busca y apetece algún bien?
-No hay duda de eso -dijo Sabino.
-Y ¿qué bien apetece? -preguntó Juliano.
-Apetece -respondió Sabino-, a mi parecer, su gusto propio y su contento.
Reparó entonces Sabino un poco, y dijo luego:
-Parece que de fuerza se habrá de mudar.
Mas Juliano, tornando a tomar la mano, dijo así:
-Id conmigo, Sabino, que podría ser que por esta manera llegásemos a tocar la verdad. Decidme: la buena dicha, ¿es ella alguna cosa que vive o que tiene ser en sí misma o que manera de cosa es?
-No entiendo bien, Juliano -respondió Sabino-, lo que me preguntáis.
Respondió Sabino que era así.
-Y también habéis dicho -añadió Juliano- que esos mismos que no lo son apetecen y aman el ser bienaventurados.
Concedió Sabino que lo había dicho.
-Luego -dijo Juliano- apetecen lo que no saben ni conocen; y así se concluye una de dos cosas: o que lo no conocido puede ser amado, o que los de mala suerte no aman la buena suerte; que cada una de ellas contradice a lo que, Sabino, habéis dicho. Ved ahora si queréis mudar algunas de ellas.
-Por manera que decís, Sabino -dijo Juliano-, que los que no vienen a ser dichosos no conocen la buena dicha, y por esta causa la desechan de sí.
-Así es -respondió Sabino.
-Pues decidme -dijo Juliano-: ¿puede ser apetecido aquello de quien el que lo ha de amar no tiene noticia?
-Cierto es -dijo Sabino- que no puede.
- ¿Y decís que los que no alcanzan la buena dicha no la conocen? -dijo Juliano.
-Sí he dicho -respondió.
-Pues decidme -dijo Juliano-: esos que no lo son, ¿no lo quieren ser o no lo procuran ser?
-Antes -dijo Sabino- lo procuran y lo apetecen con ardor grandísimo.
-Pues -replicó Juliano- ¿escóndeseles por ventura la buena dicha, o no es una misma?
-Una misma es -dijo Sabino-, y a nadie se esconde; antes, cuanto es de su parte, ella se les ofrece a todos y se les entra en su casa, mas no la conocen todos, y así algunos no la reciben.
Y cuando osase él, la palabra de Dios le condena en Oseas cuando dice que, en el fin y después de este largo cautiverio, en que ahora están, los judíos se convertirán al Señor. Porque, si se convertirán a Dios entonces, manifiesto es que ahora están apartados de Él, y fuera de su servicio. Mas, aunque este pleito esté fuera de duda, todavía, si no me engaño, os queda pleito con ellos en la declaración de este nombre, el cual ellos también confiesan que es nombre de Cristo; y confiesan, como es verdad, ... (ver texto completo)
-Sin duda clarísimo -respondió Juliano-, y, cuando no hubiera otra cosa, hace evidencia de que no es así lo que dicen, ver que la persona de quien Isaías habla allí, el mismo Isaías dice que es inocentísima y ajena de todo pecado, y limpieza y satisfacción de los pecados de todos; y el pueblo hebreo que ahora vive, por ciego y arrogante que sea, no se osará atribuir a sí esta inocencia y limpieza.
-Ya sabéis lo que dicen -respondió Juliano.
-Ya sé -dijo Marcelo- que lo declaran de sí mismos y de su pueblo en el estado de ahora; pero ¿paréceos a vos que hay necesidad de razones para convencer un desatino tan claro?
-No lo darán ellos -respondió Marcelo-, porque están ciegos; pero dánoslo la misma verdad. Y como hacen los malos enfermos, que huyen más de lo que les da más salud, así éstos, perdidos en este lugar, el cual sólo bastaba para traerlos a luz, derraman con más estudio las tinieblas de su error para oscurecerle. Pero primero perderá su claridad este Sol; porque si no habla de Cristo Isaías allí, pregunto, ¿de quién habla?
Cesó aquí Sabino, y disponíase ya Marcelo para comenzar a decir; mas Juliano, tomando la mano, dijo:
-No sé yo, Marcelo, si los hebreos nos darán que Isaías, en el lugar que el papel dice, hable de Cristo.
Brazo de Dios
De cómo se llama Cristo Brazo de Dios, y a cuánto se extiende su fuerza

-Otro nombre de Cristo es Brazo de Dios. Isaías, en el capítulo cincuenta y tres: « ¿Quién dará crédito a lo que hemos oído? Y su brazo, Dios, ¿a quién lo descubrirá?» Y en el capítulo cincuenta y dos: «Aparejó el Señor su brazo santo ante los ojos de todas las gentes, y verán la salud de nuestro Dios todos los términos de la tierra.» Y en el cántico de la Virgen: «Hizo poderío en su brazo, y derramó los soberbios.» ... (ver texto completo)
M. R la única manera que tiene A. Z de hacerte quedar mal a ti, es esta, haciéndote saltar y perdiendo los papeles. No caigas en su juego. Es algo premeditado por él. Tú eres mucho mas inteligente que todo eso para dejarte llevar por un arrebato.

A. Z es más retorcido que un ocho, ayer ya andaba buscando las cosquillas con su rechifla carnavalera y como no hubo contestación hoy a ideado algo nuevo. A lo tonto a lo tonto de forma muy sutil y otras no tanto las vas tirando y luego pasa lo que pasa ... (ver texto completo)
A. Z "Es mas retorcido que un ocho" mucho cuidado con la Sra. Dulcinea como las tiraba con honda.
Nunca lo habia sentido. con esta y un bizcocho hasta mañana a las ocho.
Hola Agustín,

Tus palabras son como un buen vaso de agua fría en un caluroso día de verano. Sobre tus relatos, no te preocupes, que los canes o zaguates entonen su canción a gusto, tú sigue cabalgando.
*
Me has traído al magín a los Lequericas, cierto. El negocio de Modesto no lo sitúo en esa acera, sino en la Plaza, frente al Ayuntamiento, recuerdo que era un espacio muy reducido.
*
En esa acera vivía Vicente Romera; me suena como que era veterinario y primo de mis padres, los cuales eran ... (ver texto completo)
El recuerdo en la memoria que bien que se grabo
Gracias MR, tengo una opción en Venezuela y esa otra de España puede interesarme. Tengo la versión Contaplus del 92 y la estructura de la estados financieros no es la misma que se usa aquí. Tengo la esperanza que pueda ser modificable.

Te puedo asegurar que siempre firmo con mi nombre, hasta ahora me entero que hay un Salmeroncillos. No me voy a meter entre vosotros dos. Unicamente me dedico a divertirme

Gracias
Vicente
Usted, si que sabe divertirse.
Mi señora dpña Dulcinea,
¿No se ha dado cuenta de que todos mis mensajes llevan en la franja verde mi nombre?. Aunque yo ponga un pseudónimo me franja me delataría.

Ya sé de donde la conozco a usted. Yo era espectador en el poblado de Salem cuando rostizaron a un grupo de respetables damas. Primero hubo una reencarnación como mosca cojonera y ahora es garrapata cojonera.

Un besito
Vicente
Jolines: que cariñoso estas Vicente Solera Parra mandar un besito desde tan largo.
Hola Agustín,

Me has tirado de la lengua y quiero contarte algo. Allá por 1885, el Gobierno de Costa Rica contrató a un profesor español, don Juan Fernández Ferraz, y lo trajo como director del primer colegio de secundaria (no había universidad).

Don Juan se quedó aquí y formó su familia. El hijo estudió contabilidad y escribió el primer libro que se imprimía sobre esta disciplina. En esa época las ediciones eran pequeñas; tengo el libro número 242, editado en 1910.

El hijo, Juan Fernández ... (ver texto completo)
“Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro”.

Esta sentencia la hemos oído muchas veces pero siempre esta vigente y el hombre no escarmienta nunca, pero el tiempo y el sol todo lo cura.

El Evangelio tiene otra muy parecida " No eches las margaritas al los puercos no sea que pisoteándolas arremetan contra ti"

Al buen entendedor con pocas palabras le basta, "Cuenta, cuenta" escribes tus vivencias personales y algunos se jactan de coger lo que quieren y pasártelo por la cara, y digo ... (ver texto completo)
SALMO XLIV

Un rico y soberano pensamiento
me bulle dentro el pecho;
a Ti, divino Rey, mi entendimiento
dedico, y cuanto he hecho
a Ti yo lo enderezo; y celebrando
mi lengua tu grandeza,
irá, como escribano, volteando
la pluma con presteza.
Traspasas en beldad a los nacidos,
en gracia estás bañado;
que Dios en Ti, a sus bienes escogidos,
eterno asiento ha dado.
¡Sus! Ciñe ya tu espada, poderoso,
tu prez y hermosura;
tu prez, y sobre carro glorioso
con próspera ventura.
Ceñido de verdad y de clemencia
y de bien soberano,
con hechos hazañosos su potencia
dirá tu diestra mano.
Los pechos enemigos tus saetas
traspasen herboladas,
y besen tus pisadas las sujetas
naciones derrocadas;
y durará, Señor, tu trono erguido
por más de mil edades,
y de tu reino el cetro esclarecido,
cercado de igualdades.
Prosigues con amor lo justo y bueno,
lo malo es tu enemigo;
y así te colmó ¡oh Dios! tu Dios el seno
más que a ningún tu amigo;
las ropas de tu fiesta, producidas
de los ricos marfiles,
despiden en Ti puestas, descogidas,
olores mil gentiles.
Son ámbar, son mirra, y preciosa
algalia sus olores;
rodéate de infantas copia hermosa,
ardiendo en tus amores,
y la querida Reina está a tu lado,
vestida de oro fino. ... (ver texto completo)
Pues ¡oh tú! ilustre hija, pon cuidado,
atiende de contino;
atiende, y mira, y oye lo que digo:
si amas tu grandeza,
olvidarás de hoy más tu pueblo amigo
y tu naturaleza;
que el Rey por ti se abrasa, y tú le adora,
que Él sólo es señor tuyo,
y tú también por Él serás señora
de todo el gran bien suyo. ... (ver texto completo)
Y valga por todo lo que David acerca de esto dice en el Salmo cuarenta y cuatro, que es propio y verdadero cantar de estas bodas, y cantar adonde el Espíritu Santo habla con los dos novios por divina y elegante manera. Y dígalo Sabino por mí, pues yo no puedo ya, y el decirlo le toca a él.
Y con esto Marcelo acabó. Y Sabino dijo luego:
Y porque, llegando aquí, ha venido a todo lo que en razón de esposa puede llegar, no le queda sino que desee y que pida la venida de su Esposo a las bodas, y el día feliz en que se celebrará este matrimonio dichoso. Y así lo pide finalmente diciendo: «Huye, amado mío, y aseméjate a la cabra y al cervatillo sobre los montes.» Porque el huir es venir a prisa y volando; y el venir sobre los montes es hacer que el sol, que sobre ellos amanece, nos descubra aquel día. Del cual día y de su luz, a quien ... (ver texto completo)
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Y ama ya a su bien y es amada de él por diferente y más subida manera; que no se contenta con verle y abrazarle a sus solas, como antes hacía, sino en público y en los ojos de todos, y sin mirar en respetos y en puntos, como trae una mozuela a su niño y hermano en los brazos, y como se abalanza a él, a doquiera que le ve, desea traerle ella a sí siempre y públicamente anudado con su corazón, como de hecho le trae en la Iglesia todo lo que merece perfectamente este nombre de esposa. Que es lo que ... (ver texto completo)
En significación de lo cual, el Esposo, en esta parte -lo que no había hecho en las partes primeras-, la compara a ciudades, y dice que es semejante a un grande y bien ordenado escuadrón y repite todo lo que había dicho antes loándola, y añade sobre lo dicho otros nuevos y más soberanos loores. Y no solamente él la alaba, sino también, como a cosa ya hecha pública por todas las gentes y puesto en los ojos de todas ellas, alábanla con el Esposo otros muchos. Y la que antes de ahora no era alabada sino desde la cabeza hasta el cuello, es loada ahora de la cabeza a los pies, y aun de los pies es loada primero, porque lo humilde es lo más alto en la Iglesia. Y la que antes de ahora no tenía hermana porque estaba, como he dicho, sola en un pueblo, ahora ya tiene hermana y casa y solicitud y cuidado de ella, extendiéndose por innumerables naciones. ... (ver texto completo)
Pues como es ahora su amor de la esposa y su conocimiento mayor que antes, así ella en esta tercera parte está más aventajada que nunca en todo género de espiritual hermosura; y no está, como estaba antes, encogida en un pueblo sólo, sino extendida por todas las naciones del mundo
Y como llegaba ya la Iglesia a su debido vigor, y estaba, como si dijésemos, en la flor de su edad, y había, conforme a la edad, crecido en conocimiento, y el Esposo mismo se había manifestado hecho hombre, da señas de Él allí la esposa y hace pintura de sus facciones todas, lo que nunca antes hizo en ninguna parte del libro; porque el conocimiento pasado, en comparación de la luz presente, y lo que supo de su Esposo la Iglesia en la naturaleza y la ley, puesto con lo que ahora sabe y conoce, fue ... (ver texto completo)
Y las voces que da llamando a su Esposo escondido y las gentes que movidas de sus voces acuden a ella, y le preguntan qué busca y por quién vocea con ansia tan grande, no es otra cosa sino la predicación de Cristo, que, ardiendo en su amor, hicieron por toda la gentilidad los Apóstoles; y los que se allegan a la esposa, y los que le ofrecen su ayuda y compañía para buscar al que ama, son los mismos gentiles, todos aquellos que, abriendo los oídos del alma a la voz del Santo Evangelio y dando asiento ... (ver texto completo)
Y porque algunos de los de aquel pueblo, aunque los menos de ellos, le recibieron, por eso dice que al fin salió la esposa en su busca. Y porque los que le recibieron padecieron por la confesión y predicación de su fe muchos y muy luengos trabajos, por eso dice que lo rodeó todo buscándole y que no le halló, y que la hallaron a ella las guardas que hacían la ronda, y que la despojaron y que la hirieron con golpes.
Lo cual hasta aquel punto nunca de sí dijo el Esposo, ni menos dijo otra cosa que se pareciese a ello o que tuviese significación de lo mismo. Pues ruégale que le abra la puerta porque sabía la dificultad con que aquel pueblo donde nació, y donde en aquel tiempo se sustentaba este nombre de esposa, le había de recibir en su casa. Y esta dificultad y mal acogimiento es lo que luego incontinente se sigue: «Desnudéme la mi camisa, ¿cómo tornaré a vestírmela? Lavé los mis pies, ¿cómo los ensuciaré?» ... (ver texto completo)
Y finalmente, diciendo y respondiéndose a veces, concluyen todo lo que a la segunda edad pertenece. Y concluido, luego se comienza el cuento de lo que en esta tercera de gracia pasa entre Cristo y su esposa. Y comienza diciendo: «Voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía; que mi cabeza llena está de rocío, y las mis guedejas con las gotas de la noche.» Que por cuanto Cristo, en el principio de esta edad que decimos, nació cubierto de nuestra carne y vino así a descubrirse ... (ver texto completo)
En la cual región, después que de ella se apoderó Dios y su pueblo, creció y fructificó por muchos siglos, con grandes acrecentamientos de santidad y virtudes, la Iglesia. Por donde el Esposo, luego que puso a la esposa en la posesión de esta tierra, contemplando los muchos frutos de Religión que en ella produjo, para darlo a entender le dice que es huerto y le dice que es fuente; y de lo uno y de lo otro dice en esta manera: «Huerto cercado, hermana mía, esposa, huerto cercado, fuente sellada. Tus ... (ver texto completo)
Y a la postre dice maravillas de sus dos pechos, esto es, de Moisés y Aarón, que eran como el sustento de ellos y como los caminos por donde venía a aquel pueblo lo que los mantenía en vida y en bien. Y porque el paradero de este viaje era el llegar a la tierra que les estaba guardada, y el alcanzar la posesión pacífica de ella, por eso, en habiendo alabado la orden hermosa que guardaban en su real y camino, llégalos a la fin del camino y mételos como de la mano en sus casas y tierras. Y por esto ... (ver texto completo)
Pues teniendo como delante los ojos el Esposo este orden, y como deleitándose en contemplar esta imagen, en el lugar que digo lo va loando como si loara en una persona sola y hermosa sus miembros. Porque dice que sus ojos, que eran la nube y el fuego que les servían de guía, eran como de paloma. Y sus cabellos, que es lo que se descubre primero y el cuartel de los que iban delante, como hatos de cabras. Y sus dientes, que son Gad y Rubén, como manadas de ovejas. Y sus labios y habla, que eran los ... (ver texto completo)
Porque lo primero de todo iba la columna de nube, que les era su guía. En pos de ella seguían, sus banderas tendidas, Judá con sus compañeros. A éstos sucedían luego los que pertenecían al cuartel de Rubén. Luego iban el tabernáculo con todas sus partes, las cuales llevaban repartidas entre sí los levitas. Efraim y los suyos iban después. Y los de Dan iban en la retaguardia de todos.