UJUE: Protección de la casa contra rayos y centellas...

RITOS Y MITOS EN LA NOCHE DE SAN JUAN.

Un rito realizado a la media noche tuvo como finalidad la curación de hernias. Consistía en hacer pasar a los niños herniados por dentro de un tronco abierto, o por encima de dos ramas de un árbol, preferentemente roble (también encina, fresno, mimbre u otro). Dos hombres, llamados Juan o Juan y Pedro, se pasaban al niño recitando una fórmula: " -Tómalo, Juan. -Dámelo, Pedro. -Lisiado te lo doy. -Sano te lo devuelvo", u otras parecidas. Fue practicado en la Baja Navarra, Aézkoa, Roncal, Larráun, Ulzama, la Onsella, Carcastillo y otros pueblos de la Ribera.
Fue práctica de Artajona que, cuando alguien se quebraba un hueso en fechas próximas a San Juan, un hombre marchara al monte y, a la media noche en punto del 24, hendiera con el hacha el tronco de una encina; la fractura sanaba cuando cicatrizaba la herida del árbol.
Distinto carácter tuvieron ciertos ritos realizados por adultos a media noche, como partir un huevo y echar la clara en un vaso de agua, viendo aparecer un barco, un santo u otras figuras. (Ritos de pasaje*).

En algunos pueblos de la comarca del Bidasoa colocaban un chopo o cerezo en la plaza pública o delante de la casa de una moza, adornándolo con monigotes, hortalizas o flores. Mucho más generalizadas estuvieron las enramadas* en las casas. Los de Vera de Bidasoa protegían los campos colocando en ellos ramos de espino albar (elorri xuria). En la Ribera rodeaban los troncos de los nogales con un vencejo de paja de centeno para que las nueces no se agusanaran (Sartaguda). Cogiendo de madrugada una mimbre y atándola a la cintura pegada a la piel, no duelen los riñones en todo el año (Andosilla).

ENRAMADAS DE SAN JUAN
Adornos puestos en los portales de las casas durante la madrugada del 24 de junio. Fue costumbre muy general. Para ello podía utilizarse cualquier tipo de árbol (Sumbilla), prefiriendo el espino albar y chopo blanco ("ostazuri"): Aézcoa, Larráun, Baztán, "lertxuna" (Yanci), fresno y helecho (Alsasua), chopo (Almiradio), guindo y cerezo (merindad de Estella y Ribera). Eran colocadas en puertas, ventanas, balcones e incluso en los caballetes del tejado (Sumbilla), en las portaladas de las casas y de las iglesias, sustituyendo a las viejas, quemadas en la hoguera la noche anterior (Cuenca de Pamplona y valles contiguos), o en las puertas y ventanas de las casas de novias y amigas (Navarra media y Ribera).
Tuvieron marcado carácter mágico en la Montaña, para preservar la casa y a sus moradores contra rayos e incendios. Más al sur primaba el significado de homenaje y galanteo a las mozas.
Existieron "enramadas malas", con las que manifestaban los muchachos burla, desprecio o escarnio. Tales fueron consideradas las de chopo (Alsasua) o los manojos de arbejas (Santacara) y, sobre todo, los zancarrones y carroña de caballerías muertas, costumbre común en la Navarra meridional antaño. San Juan*.

SAN JUAN BELARRAK
Durante la madrugada del 24 de junio, antes de salir el sol, debían recogerse ciertas plantas y flores: helecho, nogal, fresno, espino; saúco, malva, hisopo ("milluba" en Olazagutía), manzanilla, margaritones, limonia (Gastiáin) o "verbena" (Ecala), planta que preservaba de picaduras de culebras y otros bichos. Los "San Juan belarrak" o "Sanjuanbelarres" eran llevados en manojos a las iglesias para ser bendecidos por los sacerdotes. En otras partes consideraban innecesaria la bendición porque, "recogida antes de salir el sol, ya basta" (Ulíbarri de Lana). Los manojos, guardados en casa, la protegían contra las brujas, incendios y otros males; eran arrojados al fuego durante las tronadas, o quemados en el tizón navideño el día de San Antón para ahumar el ganado, o tomadas como infusión eficaz en caso de cualquier dolencia, o puestas en la almohada en que apoyaban la cabeza un difunto (Ciga de Baztán). La recogida de flores fue conocida en algunas partes con el nombre de Sanjuanada*.

SANJUANADA
Flor silvestre recogida el día de San Juan (Ablitas). Salida durante la madrugada del 24 de junio por los campos para recoger flores o hierbas ("ir de sanjuanada"). Meriendas durante la tarde ("Hacer" o "tomar la sanjuanada") Ribera).
Fue costumbre general en la Navarra media y la Ribera que niños y jóvenes acudieran a sotos y fuentes para despachar el chocolate, chorizo, fruta u otras viandas. En la Ribera estellesa del Ebro llegó a tener carácter de romería, participaban carros enramados y adornados con flores. En Estella, terminada la merienda en los campos, mozos y mozas cortaban una rama de árbol y en sus ramitas ensartaban cereza y guindas hasta formar un largo racimo rojo, llamado "mazarota", que llevaban a sus casas.

SANJUANARSE
Acción de bañarse o lavarse durante la madrugada del día de San Juan, practicada en toda la provincia. Tenía lugar en fuentes, ríos, regatas, acequias, y "zudas" de riego, e incluso en el rocío mañanero. Tanto en la Baja Navarra como en la Alta (Aézcoa, Salazar, Valdorba, Améscoa, Lapoblación), hubo costumbre de caminar descalzos o de revolcarse desnudos sobre la hierba empapada de rodada, con el fin de curar enfermedades epidérmicas. En Azparren (Arce) hacían pasar a las ovejas por el agua de un regato, sitio similar al del tizón navideño encendido el día de San Antón.

SAN JUAN.

(24 de junio). La noche y el día del Bautista concentraron numerosos ritos, algunos muy arcaicos, que tienen su origen en el culto al sol (Conmemoración del solsticio de verano) y las fuerzas de la naturaleza. Fuego, agua y vegetación tienen poderes taumatúrgicos durante la jornada para purificar y prevenir enfermedades. Los elementos materiales de los ritos son similares a los del solsticio del invierno, aunque la fiesta del verano es más jovial, callejera y extrovertida.

Protección de la casa contra rayos y centellas
Se colocan en las portadas, balcones o ventanas, ramos de olivo, de espino albar, saúco, hierbas o enramadas de San Juan, crucecitas de madera o cera; se depositan en los alféizares de las ventanas piedras fósiles o de forma especial, o recogidas en el camino recorrido por determinadas procesiones; se pone el hacha en el suelo con el filo hacia arriba; se guarda en los desvanes o "sabayán" el tizón de Navidad y ramos recogidos durante la madrugada del día de San Juan; se enciende la vela del monumento y se arrojan piedrecillas durante las tronadas para evitar rayos e incendios