UJUE: Diario de Navarra, domingo 28 de febrero de 1937....

Diario de Navarra, domingo 28 de febrero de 1937.

JUAN AYESA JURÍO, PABLO SALAVERRI ONGAY, de Ujué ¡PRESENTES!

No sé cómo expresar ni empezar a descifrar estos pequeños recuerdos que ante vuestra fotografía se me presentan. Dejaré que vayan deslizándose, como las gotas de rocío van cayendo suavemente sobre la corola de las flores.

Así el perfume de vuestro heroísmo y esa sangre roja, clavel símbolo de fuego que vosotros como buenos navarros sentisteis palpitar sobre vuestro gran corazón, dora su fruto.

Ese fuego fuerte y noble a la par que un pensamiento delicado brota del jardín de vuestras almas generosas y templadas al calor de Vuestra Virgen de Ujué, esta Virgencita que tanto la nombrasteis con las luchas y peleas y sobre todo cuando ese hilito de oro, último de vuestra existencia se iba a equilibrar, con qué amor de Madre lo ofrendaría a

Alentados al calor e esta Madre cual otros Pelayos da la Reconquista, salisteis de estas bravas y escarpadas montañas, donde la horda de esos salvajes también habíase dejado infiltrar que los corazones de nuestra juventud amada que iba como el ave perseguida buscando algo nuevo que nuestro corazón juvenil siempre ansía.

Pero una mano cariñosa iba levantando y sosteniendo unos cuantos corazones. ¿Cuáles eran? Ah, el corazón de una Madre por muy lacerado y destrozado que se encuentre, siempre tendrá un consuelo y una caricia para los hijos que no se separaron de Ella. Y por eso cuando unos desgraciados jóvenes dejándose llevar de locuras e ilusiones nulas destrozaban bárbaramente la Cruz de Piedra tan antiquísima y venerada por todos los Hijos del Pueblo y de la Ribera, otros, valientes y decididos os sumabais al movimiento nacional y una mañanita cálida y espigas de oro del mar de julio, dejabais vuestro hogar, vuestras comodidades y a los seres queridos que palpitaban al unísono de vuestros corazones. Y con un adiós supremo a todo lo que os rodeaba, una plegaria ante la Virgen de la Paloma, salisteis decididos y arrostrando todos los pensamientos con el único lema de luchar. Por Dios, por la Patria y el honor de llevar sobre vuestros pechos las cinco flechas cual cinco llagas abiertas y laceradas por los enemigos de la Religión y de la moralidad. Y haciendo guardia con vuestra camisa azul sobre ese lucero cálido y suave que luego veremos brillar y la mirada en alto; así os llegó la hora cortando la vida de vuestros ensueños juveniles y terrenales una bala traidora de nuestros enemigos.

La alegría ha desaparecido al faltarnos vuestra compañía. Pero la promesa de que Dios acoge en su seno a los que mueren por la Patria consuela nuestra gran Fe de católicos y patriotas.

El recuerdo de vuestro heroísmo se esparcirá como la fragancia de la flor, y la siempreviva de la oración la elevaremos hacía el Cielo.

Las flor sobre vuestras tumbas se marchitarán, pero la oración ferviente de una falangista siempre vivirá.

¡Viva la Religión!

¡Viva España!

¡Arriba España!

Una falangista ausente.

Carcastillo, 5 Febrero 1937.