...//...
Dos de los fugitivos no hubieran regresado por nada del mundo, pero Zangalleirón estaba hecho de otra pasta.
Con las primeras luces del amanecer, los dos estudiantes, pálidos de ansiedad y con el terror de su aventura latiendo aún tumultuosamente en su sangre, llegaron a la Facultad.
-- ¿Lo has visto? --exclamó uno de ellos.
-- ¡Dios! Sí... ¿Qué vamos a hacer?
Se encaminaron a la parte de atrás del edificio, donde vieron un carruaje ligero con un caballo uncido y atado por el ronzal ... (ver texto completo)
Dos de los fugitivos no hubieran regresado por nada del mundo, pero Zangalleirón estaba hecho de otra pasta.
Con las primeras luces del amanecer, los dos estudiantes, pálidos de ansiedad y con el terror de su aventura latiendo aún tumultuosamente en su sangre, llegaron a la Facultad.
-- ¿Lo has visto? --exclamó uno de ellos.
-- ¡Dios! Sí... ¿Qué vamos a hacer?
Se encaminaron a la parte de atrás del edificio, donde vieron un carruaje ligero con un caballo uncido y atado por el ronzal ... (ver texto completo)