TASIO efectivamente las rodillas se aguantaban por tanto pellejo, pero te acordarás de las chinas del estado del alto la charca, cada caída ya sabes lo que suponía incrustarse en la rodillas aquellos chinatos blancos, pero al día siguiente como si nada hubiese ocurrido.
Saludos
Saludos
VALDIO, entonces los quejios de poco servían. SALUDOS.