Rutas diurnas están muy bien, pero rutas nocturnas oyendo a los grillos, mochuelos y a los alcaravanes está FENOMENAL.
Yo he estado en alguna y es verdad que tienen un encanto especial. Si además tienes a alguien entendido explicándote, se te queda en el recuerdo.
A mi me ha pasado. Y sobre todo que alguien nos contara las
costumbres, los conocimientos que la gente del
campo tiene, y su relación con el
cielo y la
naturaleza.