Ayer
Ayer observé tu
fotografía y la soledad me abrazó, otra vez.
Te recordé por buen rato y sin yo quererlo lloré.
Lloré de tristeza y de melancolía, lloré como nunca lo había hecho, pero eso en nada cambio mi soledad.
En mi mente, tomé mi maleta y me alejé, fui a vagar por el mundo pero no te encontré, y nuevamente la soledad me absorbió.
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