EL BALEARES, se te saluda, claro tu que has sido residente de la calle Calavera le quieres quitar importancia o para ti en su momento no lo había, pero de chico a ver quien era el valiente que pasaba por ella de noche.
Saludos
Hola VALDÍO, te saludo con todo el cariño.
El miedo que suscitaba la
calle de Las Calaveras no era en sí el nombre de la calle, que sí lo era; pero sobre todo lo producía la bombilla que no alumbraba un carajo. Aquello estaba muy oscuro y los
rincones y estrecheces de la calle favorecían a que
sombras alargadas de figuras se escondieran tras esos rincones. Ya lo creo que eran sombras que se movían; el miedo en el cuerpo no te permitía adivinar que la culpa la tenía la tenue luz de la bombilla
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