[De pronto alguien avisaba..] De que la hoguera encendida en el rincón a la derecha frl esquilon pudiera quemar la escalera de madera que subida al reloj por una contrapuerta también madera. Un monaguillo asustado, de asomo s ella con los calzones caídos puesto que estaba haciendo sus necesidades fisiológicas - ¡bien la pudo hacer antes en "El Cerro" como todos los demás -; mientras Jacinto murmuraba: Ten cuidado tu, que no te caigas a la calle Parra y rodando vayas a caer en el rincón del potro ... (ver texto completo)