CUANDO EL HAMBRE APRIETA CRECE EL INGENIO (parte última)
Queda claro que no sólo de
pan vive el hombre y que las hambrunas pueden ser muy variadas, tan abigarradas como la
naturaleza de nuestra ambición.
Estando en un puesto de observación, a pocos metros de una cantina, gozaba mi pelotón cavilando: ¿cómo llegar al almacén? Y hurgando dentro de él, al poco rato ya decidimos; unas cajas de botellines de una gran cerveza fueron izadas por el tejadillo de la
bodega, sobre el vallado; desde ahí
... (ver texto completo)