La maestra Doña Valentina era más simpática que Doña Paula. Aún me acuerdo de la vara. Menudo dolor en las manos que dejaba sobretodo en invierno. Doña Paula siempre tenía una espia para ver quién iba al baile. Después nos castigaba y había que rezar el rosario. De todas formas yo nunca me perdia el baile.! Que recuerdos!