UN DOMINGO
Con las primeras ráfagas del día, atravesando las cortinas de mi ventana, siento sobre mi rostro que el domingo me llama. Abro los pulmones al nuevo festivo que de ilusiones me reclama para tomar al gusto de mis caprichos y hacer lo que me dé la gana. Ya bien me desayune sin prisa, con el sosiego de aquel que manda, y si me complace lo deje; porque es lo que da en gana. El apetito de estos faustos y fugaces momentos del calendario poco se acuerdan del hambre, más quieren de antojos: ... (ver texto completo)
Con las primeras ráfagas del día, atravesando las cortinas de mi ventana, siento sobre mi rostro que el domingo me llama. Abro los pulmones al nuevo festivo que de ilusiones me reclama para tomar al gusto de mis caprichos y hacer lo que me dé la gana. Ya bien me desayune sin prisa, con el sosiego de aquel que manda, y si me complace lo deje; porque es lo que da en gana. El apetito de estos faustos y fugaces momentos del calendario poco se acuerdan del hambre, más quieren de antojos: ... (ver texto completo)