RAICES
Aquí, tan lejos de mi pueblo, me sorprendía no ver animales por la calle. El reparto del pan y de leche lo vi hacerlo en un vehículo raro, algo que nunca pensé que existiera; se trataba de un carro, un triciclo quizás o, simplemente era media bicicleta con un carro añadido. El manillar era el asidero de empuje que portaba aquel arcón con dos ruedas y, articulado a su eje iba el plato y su cadena, continuación de la misma hasta el medio cuadro con sillín que, de esta quimera, delataba los ... (ver texto completo)
Aquí, tan lejos de mi pueblo, me sorprendía no ver animales por la calle. El reparto del pan y de leche lo vi hacerlo en un vehículo raro, algo que nunca pensé que existiera; se trataba de un carro, un triciclo quizás o, simplemente era media bicicleta con un carro añadido. El manillar era el asidero de empuje que portaba aquel arcón con dos ruedas y, articulado a su eje iba el plato y su cadena, continuación de la misma hasta el medio cuadro con sillín que, de esta quimera, delataba los ... (ver texto completo)