RAICES
Todas las mañanas me ponía un batín blanco, como el que usaban los demás alumnos de Hilarión Eslava, y me iba a clase. El colegio tenía dos entradas en la misma extensión de la calle. Eran fáciles de identificar porque los soportales estaban cercados por barrotes de hierro en lanzados como verdaderas picas. El entresuelo albergaba el cuarto destinado para la leña y el carbón y, a la izquierda de éste, dando acceso al aula de infantiles y los servicios, había que cruzar una gruesa puerta ... (ver texto completo)
Todas las mañanas me ponía un batín blanco, como el que usaban los demás alumnos de Hilarión Eslava, y me iba a clase. El colegio tenía dos entradas en la misma extensión de la calle. Eran fáciles de identificar porque los soportales estaban cercados por barrotes de hierro en lanzados como verdaderas picas. El entresuelo albergaba el cuarto destinado para la leña y el carbón y, a la izquierda de éste, dando acceso al aula de infantiles y los servicios, había que cruzar una gruesa puerta ... (ver texto completo)