EDITAR UN LIBRO
Todas las semanas, los sábados, aportábamos nuestro sueldo en casa. Sobres de ocres colores que alegraban la esperanza y, sobre todo, a los que comenzábamos a producir la economía familiar nos hacía sentirnos ya mayores; era el inicio de un grado de respeto y satisfacción al sentirse útil a la familia. Ver los billetes contantes y sonantes sobre las manos de nuestra madre, apreciar la cara de alegría en ella; era una recompensa al trabajo muy gratificante. Las monedas que venían ... (ver texto completo)
Todas las semanas, los sábados, aportábamos nuestro sueldo en casa. Sobres de ocres colores que alegraban la esperanza y, sobre todo, a los que comenzábamos a producir la economía familiar nos hacía sentirnos ya mayores; era el inicio de un grado de respeto y satisfacción al sentirse útil a la familia. Ver los billetes contantes y sonantes sobre las manos de nuestra madre, apreciar la cara de alegría en ella; era una recompensa al trabajo muy gratificante. Las monedas que venían ... (ver texto completo)