Siempre hay un día de agosto para cenar unas migas, mis sobrinos que no nacieron en el
pueblo, así como mis hijos, siempre las reclaman.
En tiempos eran famosas en días de tornabodas, de madrugada, y bien picantes la mayoría de las veces.
Que mejor que unas migas, con guindilla o sin ella, al fresco de la
noche bajo la parra.
Aunque solo sea una vez al año, ¿quizás porque el
pan del pueblo es el más adecuado para ello?
Ricas, ricas y ricasssss.
Saludos