Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de
campo, ayudando en la
agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una
finca, cerca de
Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser
santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en
procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses
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