POESIA DEL GATO
Una vez tenía yo un gato
Blanco, rubio y chiquitín
Con el rabo así de largo
Se llamaba Serafín.
Ja, ja, ja, ja ¿de qué os reís?
Si es un nombre muy bonito
Esta puesto por mí.
Casi siempre se dormía
Enroscado en un sillón
Y al mirarlo desde lejos,
Parecía un almohadón.
Un día vino de visita
Una
amiga de mamá
Tan cortísima de vista
Que no veía hacia allá,
Gorda, gorda como un colchón
Y cada dedo ¡dios mío!
Gordo, gordo como un salchichón.
Entró la vieja en la sala
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