De animales va la cosa moza recia-recia moza.
Pero, ¿y si paráramos un rato el motor del cuatro por cuatro o el cuad a la orilla de cualquier camino y escucháramos sólo el silencio? Pero sin obsesionarse, dejando que la mirada vague a su aire por el entorno o que se pare curiosa sobre unos peñascos de retorcidas formas, o sobre unas flores de jaramagos o los pinchos de los galaperos, esos perales silvestres a los que dicen piruétanos.
¿Se podrá algún día vender a buen precio ese silencio plano ... (ver texto completo)
Pero, ¿y si paráramos un rato el motor del cuatro por cuatro o el cuad a la orilla de cualquier camino y escucháramos sólo el silencio? Pero sin obsesionarse, dejando que la mirada vague a su aire por el entorno o que se pare curiosa sobre unos peñascos de retorcidas formas, o sobre unas flores de jaramagos o los pinchos de los galaperos, esos perales silvestres a los que dicen piruétanos.
¿Se podrá algún día vender a buen precio ese silencio plano ... (ver texto completo)