-Cuando hablaba vuestra merced de los peces y de las ocas que salían volando del lago y aterrizaban todas en el fondo del zurrón, decía vuestra merced verdades, ó, por el contrario, mentía para distraer mis muchas ganas de yantar hasta hartarme.
Preguntaba insistentemente Rascahuertos a nuestro amigo Matania.
Preguntaba insistentemente Rascahuertos a nuestro amigo Matania.
-No hay una mentira que halla salido jamás de mis vírgenes labios, compañero, pero ahora creo bien en que el compañerismo de la miseria equivale en la practica a tener que renunciar a nuestra propia forma de vivir. Sin yantar, he sobrevivido muchos meses y muchos días compañero, y nunca jamás e querido abusar del poder de Dios, ni del poder de la naturaleza para beneficiar sólo a su servidor.
-Es ciertamente verdad, cuanto decís de mí poder sobre la carne y por todo lo relativo a la materia, pero amigo mío, estos poderes no se deben utilizar jamás para beneficio propio sin estar autorizado.
Le aseveró con una crítica y sabía irritación a su compañero de fatigas Matania.
Le aseveró con una crítica y sabía irritación a su compañero de fatigas Matania.
- ¿Y que aras cuando no puedas alimentar más a tu cuerpo y necesites yantar para poder sobrevivir en esta tierra, una tierra trata tan opresoramente a los seres humanos, aun cuando tú y yo seamos dos vagabundos que casi siempre procuran no hacer daño a nadie?
-Entonces es cuando pediré ayuda a los dioses del agua y de la tierra.
Aseveró firmemente Matania, sin parar de andar por el camino para descansar.
Aseveró firmemente Matania, sin parar de andar por el camino para descansar.
Rascahuertos estaba enfadado con su compañero y cómo estaba hambriento y no podía resistir más la hambruna que tenía, se dedico a recoger raíces para después de cocidas comerlas. Cuan ya había reunido un buen puñado de jugosos tubérculos, se preparó una hoguera y mientras el fuego prendía en la leña, con su cuchillo pelaba y troceaba las blancas raíces y lo vertió todo en una cacerola de hierro para que cociera hasta que eliminara toda la intensa amargura que tenían todas las raíces de las hierbas salvajes.
Matania le dejaba hacer sin decir esta boca es mía para no desairarle más y por lo cual Rascahuertos ya estaba muy harto. Después el haría lo que fuese para mitigar las muchas necesidades para comer alguna cosa que los dos pordioseros tenían.
El carácter de Matania era casi siempre apacible, sosegado y tranquil, mientras que los sucesos que provienen de la vida cotidiana o de la convivencia de las gentes transcurriesen por un camino recto, justo y equitativo, pero si las cosas de la vida eran al contrario, Matania dejaba aun lado la placidez y el sosiego, adentrándose en el camino amargo de la violencia verbal y física para hacer justicia.
Rascahuertos en cambio, era todo lo contrario de Matania, se peleaba con cualquiera por tonterías, y cuando debía plantar cara para hacer justicia por algún caso lamentable de abusos, desaparecía y jamás volvía hasta que las aguas se calmasen de nuevo.
Rascahuertos en cambio, era todo lo contrario de Matania, se peleaba con cualquiera por tonterías, y cuando debía plantar cara para hacer justicia por algún caso lamentable de abusos, desaparecía y jamás volvía hasta que las aguas se calmasen de nuevo.
- ¿Quieres tomar un poco de mi sopa ecológica?
Le pregunto con ironía y con algo de disimulada cachaza, Rascahuertos a Matania.
-La probaré-
Dijo Matania algo provocador, y siguió diciéndole muy suavemente.
¿Por que si con esta sopa que has preparado te envenenas, yo que soy tú amigo quiero estar en las mismas condiciones que tú?
Le pregunto con ironía y con algo de disimulada cachaza, Rascahuertos a Matania.
-La probaré-
Dijo Matania algo provocador, y siguió diciéndole muy suavemente.
¿Por que si con esta sopa que has preparado te envenenas, yo que soy tú amigo quiero estar en las mismas condiciones que tú?
-Loable intención tenéis, mí querido compañero de fatigas espirituales, porque las fatigas corporales de hambre y miseria no cuentan en este entierro para vuestra merced. Pero presiento que mí amigo Matania, a pesar de tantas desgracias que hemos pasado juntos, me dirá que debemos ser sensatos y razonables para no incomodar a los dioses ni al prójimo en esta misérrima vida que nos ha tocado vivir.
El monje Matania, algo fatigados los ojos, debido al tenue brillo y ha la escasa luz que daba el velón que tenía, para poder escribir de noche en su celda. Dejo sobre la pequeña mesita de noche la pluma, y después de tapar cuidadosamente la tinta para que no se secara, el monje se arrodilló piadosamente y pidió al Señor que le iluminara en su andadura por el tortuoso y complejo camino que había iniciado de nuevo.
Tenía la obligación de escribir la segunda parte de las aventuras de Matania, para entregárselo todo al Temple. Matania quería que la segunda parte de su historia, fuese vigilada y guardada por la Orden de Cristo. Sólo la persona que poseyera ó alcanzase la eternidad, sabía la fuerte relación que estos duros guerreros de la fe tenían con el Señor y el Creador de la vida, y para que todo esto perdurase, el debía de facilitarles las cosas en máximo secreto a todos los herederos del Temple.
Su delicada misión debería de pasar desapercibida para el claustro y los cabecillas de la Santa Iglesia, y para poder conseguir sus metas, empeñaba en la misión su veterania y su ladina manera de actuar.
El contacto secreto, que él utilizaba desde siempre, era el Gran Maestre de la Orden en España.
Ninguno podía sospechar jamás, que en la simple confesión de cualquiera de los fieles que asistían a la Iglesia a diario, se hallaba el contacto y la clave para que continuase todo el proceso.
Ninguno podía sospechar jamás, que en la simple confesión de cualquiera de los fieles que asistían a la Iglesia a diario, se hallaba el contacto y la clave para que continuase todo el proceso.
Un fuerte suspiro de equidad y de alivió surgió de la garganta de Matania, sin haberlo deseado. Era la más clara sintonía de que ese camino que siempre había escogido, era el que le llevaba directamente a Cristo, y a través de Él, a su Padre Eterno.
Cuando Setroc recibió la confirmación, para poder seguir recibiendo en Torrelavega la segunda parte del cuento de Matania, dio gracias al Altísimo por la bondad que tenía con la Orden. Ahora recibirían las claves secretas para poder acceder sin traumas al complejo laberinto de Sagisama. Con los libros y los cuentos de Matania, no hacía falta emplearse a fondo en contra de Remigio, ni en contra de los demás masones. La Iglesia era la única que faltaba controlar, para tener todo intervenido y seguro en el término municipal de Cos, aunque sabían que el Vaticano no cejaría de enturbiar y perturbar a todo movimiento extraño, que supondría alguna acción sorprendente para el Temple.
Ahora eran tiempos triunfales para satisfacer todos los entuertos, que por rivalidad de la Iglesia habían causado a la Orden. Cuando el temple se instauró por el mismo Santo Padre de Roma, para defender los caminos de Jerusalén y la potestad de Cristo.
Este falso comportamiento de la Iglesia, había sido la clara refutación que llevaba al ser humano hasta las mismas puertas de la muerte.
Este falso comportamiento de la Iglesia, había sido la clara refutación que llevaba al ser humano hasta las mismas puertas de la muerte.
La Orden del Temple, busca en el pueblo de Cos la eternidad, y con la ayuda de Cristo la encontrará.
Capitulo 12
Las gratas noticias que recibía el hombre de la rosa desde Lebeña, de que el Arca de la Alianza estaba sepultada en el mismo lugar, y dentro de la Cripta, se las dio Corona a Setroc.
Las gratas noticias que recibía el hombre de la rosa desde Lebeña, de que el Arca de la Alianza estaba sepultada en el mismo lugar, y dentro de la Cripta, se las dio Corona a Setroc.
El sublime acto de fe se entremezcló en medio del sufrido corazón del Temple, dándole el ímpetu y el ansia que la Orden necesita para sobrevivir en este podrido mundo que les tocaba vivir.
Mientras regresaban sus hombres de Liébana, el caso de Cos se agudizaba algo más a cada instante que pasaba, y aunque se han comprado los terrenos que se hallaban a la venta con el dinero secreto del Temple, nada en este pueblo se hallaba lo bastante seguro para poder celebrarlo.
El Maestre esperaría hasta que todos sus hombres estuviesen en la base para planificar sensatamente las estrategias de tan peliagudos temas pendientes de solución. Ninguna acción directa la realizaría el Temple sin comprobarla exhaustivamente antes de iniciarla. Los caballeros templarios españoles de la ciudad de Torrelavega jamás volverían a cometer el error que protagonizó el Maestre Guatire en las Ardenas Belgas.
Todos los miembros del Temple que se hallaban en el interior de la montaña sagrada habían muerto a consecuencia de la gran explosión de energía del Arca, y ahora el Gran Maestre sabía que ella había retornado al primitivo emplazamiento que ocupaba en la Cripta de Lebeña.
¿Qué haría el Temple con semejante poder?
Nadie en Torrelavega podía prever que futuro era aceptable para un Arca tan poderosa y terrible para con los hombres.
Nadie en Torrelavega podía prever que futuro era aceptable para un Arca tan poderosa y terrible para con los hombres.
El Temple jamás cejaría el empeño de estudiarla y de poder dominarla sin peligro, y para conseguirlo, los más inteligentes y perspicaces cerebros de todo el orbe cristiano ya trabajaban sin descanso en este empeño. Dios volvía a situarse enfrente del Diablo creado por Él, para que los humanos lucharan y se aniquilaran en sus guerras fraticidas. ¿Sacaba algo en limpio la divinidad, de esa tragedia tan repetida y numerosa que jamás a terminado desde el tiempo en que el hombre y la mujer fueron expulsados del compendio de felicidad que suponía el vivir dentro del Paraíso Terrenal? Nadie lo sabe con certeza si nos atenemos a la versión oficial del compendio de libros que llamamos Biblia.
¿Quiénes eran Adán y Eva antes de ser mortales y que fueron después de haber perdido su privilegio longevo?
Pocos seres humanos podrán responder al enigma sin implicar a los demás en su creencia religiosa.
Sería como preguntarle a un matrimonio, si se han casado además de con sus cuerpos con sus almas. Sabiendo que las almas al ser etéreas jamás podrán unirse como se une la carne.
Sería como preguntarle a un matrimonio, si se han casado además de con sus cuerpos con sus almas. Sabiendo que las almas al ser etéreas jamás podrán unirse como se une la carne.
Antes de acceder a la mortalidad el hombre supo y probó las amargas aguas de la apatía y la desidia, por tener que preexistir eternamente sin ser nada ni nadie en el vasto Universo. Pero cuando el hombre fue liberado de la apatía y de la pereza, después de coexistir con la hembra que creó Dios de su propia carne, la pareja de homínidos se sintió liberada de unas ataduras impalpables y fue cuando penetró de golpe en la Tierra que le fue prometida para sudar
Por eso ordenó Dios a Moisés, que construyesen el Arca como una puerta para comunicar al cielo y la tierra, y tener una alianza con el hombre que dejó el Paraíso con la compañera que creo de su misma carne.
La puerta se creó y funcionó pacíficamente hasta el día en que le entrego al pueblo de Israel la tierra prometida. Ese día fue cuando el hombre olvidó su promesa de volver a ser divinidad y al desperdiciar lo que le ataba a la eternidad, enfureció a Dios de tal forma, que aún perdura su venganza entre los hombres y entre naciones que se acosan y se matan sin tregua ni respiro desde los más oscuros albores de nuestro perverso comportamiento humano.
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