-Cuando hablaba vuestra merced de los peces y de las ocas que salían volando del lago y aterrizaban todas en el fondo del zurrón, decía vuestra merced verdades, ó, por el contrario, mentía para distraer mis muchas ganas de yantar hasta hartarme.
Preguntaba insistentemente Rascahuertos a nuestro amigo Matania.
Preguntaba insistentemente Rascahuertos a nuestro amigo Matania.
-No hay una mentira que halla salido jamás de mis vírgenes labios, compañero, pero ahora creo bien en que el compañerismo de la miseria equivale en la practica a tener que renunciar a nuestra propia forma de vivir. Sin yantar, he sobrevivido muchos meses y muchos días compañero, y nunca jamás e querido abusar del poder de Dios, ni del poder de la naturaleza para beneficiar sólo a su servidor.
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