Mi reflexión (y perdón siempre), es que ni somos tan pocas, ni tantas las personas que deambulamos por “ESTE
MUSEO”. Creo que las necesarias para que siga abierto y para que de soslayo, o porque pasaban por la
puerta, otras se animen a entrar para ver si encuentran
paisajes o estampas amables que les reporte una
felicidad pasajera o una convicción, mezcla de deseos y miedos, de futuros inciertos y de pasados erosionados.
Por algunas salas pasamos sin atención y sin detenernos porque los cuadros
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