Capitulo a-7 .Allí me dieron un adiós silencioso, que se manda desde la indiferencia más acusada, como perros que ladran a la luna, como gatos aullando por los
tejados, como los graznidos de un grajo, que parecen carcajadas salidas del infierno más inmediato,
Así fue el silencioso adiós, a este pasajero que quiso cruzar el
mar, a bordo de la fragata de la ilusión y la esperanza, quería hundirme allá a lo lejos, donde se besan el mar y el
cielo, donde naufraga mi olvido, donde nace el cariño... Cuando
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