Para los zaragozanos, tan amantes ellos del
agua, ojala les caiga tanta, tanta, tanta, que la aborrezcan, y cuando tengan que pedir ayuda para paliar los efectos, aquí, en
Murcia, que somos tan mala gente que no nos merecemos ni agua -según ellos- les enviaremos todos los botellines que podamos para que la achiquen. Efectivamente a cada uno lo suyo. Acuerdense de eso cuando les venga alguna desgracia.