El merluccius de aguas someras propenso a caer en las redes mediáticas una y otra vez reclama estrafalario protocolo con sables en alto, salvas y homilías obispales. Pero el señor ministro es civil, y como tal actúa. Se ha hecho lo que se tenía que hacer, y tiene la carga emocional que contiene, pero recuerdo que unos 800 obreros mueren al año en el trabajo por negligencias, ahorros de costes y otras minucias y nadie les impone medalla alguna.
Ni firmo.
Ni firmo.