Una nación que se precie respeta sus instituciones y su
historia, como lo hacen los británicos, los alemanes o los franceses, aún con toda su carga de "chauvinismo", son
pueblos que se hacen respetar, por eso precisamente.
Nosotros, los españoles, siempre nos hallamos a la gresca, con discusiones bizantinas, con "quítate tú para ponerme yo", y sin un sentido claro, meridiano y constructivo del interés general de todos, aunque piensen diferente y del bien común.
Para un británico, a pesar de
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