La nación confía en el Estado, pero el Estado tiene que trabajar para la nación. Viene esto a cuento del reciente escándalo sobre ese magistrado del Tribunal Constitucional que tiene que resolver sobre la viabilidad del Estatuto de Cataluña y que, meses atrás, ha cobrado dinero de las instituciones catalanas por defender ese mismo Estatuto. Esta revelación debería ser causa de la inmediata dimisión de Su Señoría, pero no parece que nada de eso vaya a ocurrir. Y llueve sobre mojado, porque aún recordamos ... (ver texto completo)