Hace casi tres años que resido en España y he nacido en Sudamérica, en un país que se llama Argentina. Nunca he tenido ningún motivo para quejarme por actitudes discriminatorias o de desprecio; tal vez tengamos idiosincracias bastante diferentes, pero yo más bien lo que no podía sino notar era buena disposición y ánimo de integrar. Pero lo cierto es que estos incidentes en Alcorcón me abrieron los ojos, no sólo con respecto al presente y lo porvenir, sino en relación también con situaciones y circunstancias ... (ver texto completo)