El presidente, y no sólo él, sino el resto de los partidos del arco parlamentario, menos los señores del no, o las dos pes, están zanjando definitivamente la transición. Podría decirse que estamos viviendo una segunda transición, por eso la derecha está tan vocizanglera, tronando apocalipsis y cataclismo patrios. Pero la realidad es más sencilla, caminamos hacia un confederalismo de corte progresista, donde el derecho del matrimonio se ha extendido a gays y lesbianas, una confederación laica donde ... (ver texto completo)