Los hay que cuando la razón no les asiste, acuden a métodos expeditivos para imponerse sobre el resto. Los hay que a falta de argumentos emplean el insulto o la agresión como argumentos. Los hay que se ponen nerviosos, muy nerviosos, cuando otros con el derecho en la mano, ponen freno a sus desmanes y entonces, sin reconocer, sin asumir, sin aceptar y sin tolerar, echan mano de sus instintos más primarios para solventar las diferencias; no se dan cuenta de que se les cae el disfraz cuando así actúan ... (ver texto completo)