Leído, copiado calcado y transportado de la página noº7, (hasta en cosas elementales te equivocas)
¡Pobrecito, pobrecito, pobrecito!
Ja. Ja. Ja. No se como perdonarte, me estás haciendo pasar el mayor bochorno de mi vida, en este instante no siento ni ánimos para mirarme en el
espejo, y mucho menos el careto de mis perros, hasta siento que empiezan a intuir algo, pues creo que han empezado a mirarme mal al descubrir que les tenía engañados.
Y no me acercaré por unos días a los
corrales no
... (ver texto completo)