Hay veces que al mirar tu desventura,
al mirar esas tuertas angarillas
lastimar ¡oh, dolor! la matadura
que te hicieron sangrienta en las cosillas,
mil lágrimas yo siento de amargura
rodar quemantes por mis dos mejillas...
Sí, lloro al ver que hay hombre a quien se ocurra
tratar al burro así, y así a la burra.
¿Quien habrá que hondamente no se duela
al ver de Cartagena el cruel zambote
añadirse a la carga de panela
-de sobornal a guisa- echarle al trote,
entonando su torpe cantinela,
los pies cruzando, ¡oh burro! en tu cogote?
Semejante espectáculo, a Nerón
ablandara sin duda el corazón.
Dichosamente te dotó natura
de una noche cachaza, burro amigo;
con ella de tu suerte la amargura,
de tu destino bárbaro, enemigo,
sufres con tanta calma... mas, ¿qué digo?
Para los golpes: tu existencia dura...
¿Hallarte un parecido? ¡Intento vano!
¿Más sufrido que tú? ¡Ni un espartano!
Si ingrato el hombre y bárbaro no fuera,
premiar supiera ¡oh burro!, tus servicios:
si en mi mano tu suerte ¡ay! estuviera,
te colmara de honor y beneficios.
Y si un instante dictador me viera,
aun a costa de ingentes sacrificios
en cada plaza mandaría al momento
al burro levantar un monumento.
¡Pobre pollino! Si el americano
pensara que sin ti nada sería...
Si no hubieras pasado el oceano
para venir aquí, ¿quien serviría
en tu lugar al vil, rústico insano
que a palos, con crueldad, torpe te guía?
Si por el burro bienhechor no fuera,
¿tendríamos mulas para andar siquiera?
De paz emblema el burro - no de guerra-
¡El burro! ¡El burro! ¡Oh bella patria mía!
Si grandes almas hay en esta tierra,
si hay aquí quien aprecie la hidalguía
y las virtudes cívicas que encierra
en sí el noble animal, haced que un ida
se tribute homenaje a su virtud,
y una estatua le alzad en gratitud
JOAQUIN PABLO POSADA
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