Tal vez debería haberse parado la
procesión en la
Ermita, que es cuando empezó a
llover con más fuerza y haber metido los
santos allí, como se hizo con la Magdalena y con la
Virgen Dolorosa.
Pero lo hecho hecho está. Espero que no se haya estropeado el tonelete que llevaba con la
lluvia ni la figura. La otra imagen (el sepulcro) entró a la
Iglesia totalmente tapado con las capas de los nazarenos que lo acompañaban.