No confundamos las cosas, una cosa es matar a los animales para
comer y otra muy distinta es torturarlos hasta la muerte de forma cruel y aplaudir y pagar dinero por verlo.
Por su puesto que como carne y
pescado, pero no me regocijo viendo el espectáculo de su muerte, ni mucho menos enseñaría a mis hijos que es lo natural.