Pues mira si ha dado y obtenido placer con su cuerpo, mejor para ella y los beneficiarios. Yo puedo odiar la ideología, pero jamás a las personas. Lo peor de esto es que si es verdad, seguro que lo ha ocultado tras la higiénica capa de la moral derechista, ocultándolo y disfrutando de un placer prohibido. Ahí está la diferencia... Entre admitirlo como naturalidad humana, o practicarlo en la clandestinidad con sentimiento de culpa.
Ni firmo.
Ni firmo.