No soy creyente, pero mereces toda mi admiración por esa ilusión que tienes que es construir tu propia
catedral y demostrar a todos los seres humanos de lo que uno es capaz cuando se tienen las ideas claras, una abrazo muy fuerte que sigas siendo tan
feliz como eres y que vivas muchos años para terminar tu trabajo.
Iré a ver tu catedral tan pronto como pueda.
Antonio.
Zaragoza.