Es una pena en lo que se ha convertido este
pueblo, con lo que era antes. Cada vez se hacen más barbaridades, se bebe más alcohol desde más jóvenes y lo peor es que la gente se jazta de ello. La rivalidad existente entre los "veraneantes" y los del "pueblo" empieza desde la adolescencia, haciéndose la vida imposible de convivir unos con otros en
verano. Mis hijos jóvenes no han conocido
El Espinar que conocí yo a su edad. No avanza culturalmente, se siguen rompiendo farolas, tocando el bombo después
... (ver texto completo)