El Presidente Zapatero no podrá escapar a la justicia del pueblo, porque ha sembrado la injusticia y ha hecho de jueces y fiscales y policías unos títeres al servicio del ”nuevo orden” bendecido por la Cumbre de No Alineados, es decir, por los dictadores perennes -Castro- y los de nuevo cuño -Chavez o Morales-. Tan es así que los dictadores en la cumbre han propuesto una forma de democracia, distinta de la occidental, tal vez al estilo bolivariano en que su insigne ocupante, otrora golpista, propone su reelección al cargo que sería vitalicio. ¿Desea Zapatero, tambien, suceder a Zapatero hasta que el cuerpo le aguante?
Pero lo que ocurre en España sobrepasa cualquier límite tolerable. Ayer, como anteayer, y como hace dos años, los terroristas se han hecho los amos del estado de derecho, ante la inacción de los fiscales -aleccionados por Pumpido para relativizar la aplicación de la Ley- y los jueces que, al contrario, dejan de interpretar la ley, de aplicar la analogía, y tragan una y otra vez las farsas montadas por los etarras que, al final, se salen con la suya: unos se manifiestan y otros queman autobuses y amenazan y extorsionan y recaudan -en lo que va de año mas de un millóin de euros-. Y los jueces, nada de nada. Y la policia, nada de nada. Y los terroristas callejeros, impunemente, queman lo que puedan e imponen la ley del terror. Lo peor es que Zapatero, a la espera de las elecciones, nos dice que debemos aguantar, que esto aun puede ir a peor antes de alcanzar el objetivo, que el camino es largo, duro y dificil -¿para él desde la Mareta?- y que el problema no está en los etarras sino en la extrema derecha que frente a la derecha de la transición -asombrado estoy- no deja de dar la lata con el 11-M, con la venta de Navarra y el Pais Vasco, con las guerras en que nos han metido, con la inmigración multirracial, con los incendios, etc.Y es que esta oposición es intolerable.
Por supuesto, allí donde el humo anticlerical encuentre chimenea, allí tenemos al insigne Gobierno aportando su canela al arroz con leche. Porque, en el fondo, los instintos básicos, aquellos que llevaron al asesinato de 8.000 religiosos en la época ”democrática” de la República, aquellos instintos siguen latentes.
Asi pues, renegando de nuestras raices como Nación, de nuestra identidad cristiana y europea, de nuestra historia gloriosa, y ante la pasividad del poder judicial que conlleva la inacción a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Zapatero entrega España a los terroristas de Eta y a los terroristas del integrismo musulmán.
Que a nadie le extrañe que un día de estos, el Cid, a caballo y con su blanca capa al viento, se levante de su tumba para salvar España.
Victor.
Pero lo que ocurre en España sobrepasa cualquier límite tolerable. Ayer, como anteayer, y como hace dos años, los terroristas se han hecho los amos del estado de derecho, ante la inacción de los fiscales -aleccionados por Pumpido para relativizar la aplicación de la Ley- y los jueces que, al contrario, dejan de interpretar la ley, de aplicar la analogía, y tragan una y otra vez las farsas montadas por los etarras que, al final, se salen con la suya: unos se manifiestan y otros queman autobuses y amenazan y extorsionan y recaudan -en lo que va de año mas de un millóin de euros-. Y los jueces, nada de nada. Y la policia, nada de nada. Y los terroristas callejeros, impunemente, queman lo que puedan e imponen la ley del terror. Lo peor es que Zapatero, a la espera de las elecciones, nos dice que debemos aguantar, que esto aun puede ir a peor antes de alcanzar el objetivo, que el camino es largo, duro y dificil -¿para él desde la Mareta?- y que el problema no está en los etarras sino en la extrema derecha que frente a la derecha de la transición -asombrado estoy- no deja de dar la lata con el 11-M, con la venta de Navarra y el Pais Vasco, con las guerras en que nos han metido, con la inmigración multirracial, con los incendios, etc.Y es que esta oposición es intolerable.
Por supuesto, allí donde el humo anticlerical encuentre chimenea, allí tenemos al insigne Gobierno aportando su canela al arroz con leche. Porque, en el fondo, los instintos básicos, aquellos que llevaron al asesinato de 8.000 religiosos en la época ”democrática” de la República, aquellos instintos siguen latentes.
Asi pues, renegando de nuestras raices como Nación, de nuestra identidad cristiana y europea, de nuestra historia gloriosa, y ante la pasividad del poder judicial que conlleva la inacción a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Zapatero entrega España a los terroristas de Eta y a los terroristas del integrismo musulmán.
Que a nadie le extrañe que un día de estos, el Cid, a caballo y con su blanca capa al viento, se levante de su tumba para salvar España.
Victor.