Tres amplias naves organizan el interior de la
Catedral, cubiertas mediante
bóvedas de crucería y terceletes. También se perdió el
coro, que se encontraba en la nave central.
Rejas, como la del maestro Juan Francés de 1509,
retablos, sepulcros y un largo etcétera completaban el mobiliario y el programa iconográfico de esta catedral que, en la actualidad, ha iniciado un nuevo proceso de restauración, intentando recuperar parte de su belleza perdida.