Del amor físico, no hay que hablar con grosería, se ha de colocar en la belleza espiritual y en las caricias gratificantes, en sentimientos compartidos, y en abrazos deliciosos.
Aunque reconozco que, en estos vulgares momentos, por lo que pasa
ESPAñA, todo se haya convertido en una pornografía.
Claroscuro.
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