Al LETRADO MANOLO:
¡Ay Manolo, Manolo!
Se ve que los
árboles no te dejan ver el bosque.
Yo no tengo que tratar de defender a los iletrados esos, como tú los llamas, ya son ellos lo sufientemente inteligentes para defenderse por sí mismos.
A mí, nadie me paga, ni me
compra.
Vivo de la pensión que merecidamente he
ganado trabajando muchísimos años.
No sé, si algún día tú, podrás decir lo mismo.
Presumes de no sé qué, y aquí te diré: "Dime de qué presumes, y te diré de qué careces.
No te arrogues
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