La democracia se sustenta en la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, cuya independencia permite que el ejecutivo pueda gobernar, el legialtivo legislar, y todo ello dentro del recinto de la legalidad que garantiza el poder judicial, lo cual es la salvaguarda, además, de los legítimos intereses de las minorías.
Cuando el ejecutivo mete su brazo en el poder judicial, canalizando las acciones de los fiscales o mimetizando las de los jueces, el equilibrio de poderes se rompe y con ello la democracia.
Cuando el legislativo usa de los votos que le da una mayoría para burlar la legalidad vigente y ello no es mirado con lupa por el poder judicial, merced al brazo largo del ejecutivo, se pierde la legitimidad de unas acciones aparentemente legales.
Cuando el legislativo utiliza la mayoría para cercenar las peticiones de la minoría -aunque ésta sea mayoritaria- por intereses no confesados, se da la apariencia de legalidad pero se rompe otra cualidad del sistema democrático, su credibilidad.
Y cuando una minoría-mayoritaria corre el riesgo de ser aplastada por las acciones coordinadas de los tres poderes, que además buscan la alianza del cuarto poder -los medios de difusión- la única salida democrática que queda es la calle. El problema radica en que si no sales te machacan y si sales pueden machacarte tambien -les das el motivo-. Por ello, creo, humildemente que, o hay una reacción democrática institucional -cosa que dudo- o el futuro es mas negro que el que tienen los inmigrantes de Senegal.
En cualquier caso, ellos son los responsables de lo que pueda pasar. Que tengan seguro que no nos van a coger durmiendo.
Victor.
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