Sigue sigue,
amigo anónimo, que me gusta la guasa. Tanto que a veces me
río de mi mismo. No te cortes, explicame el jeroglifico de las siglas que me has asignado. En estos momentos ando un poco espeso y no soy capaz de desencriptar.
Si me firmas con algún seudónimo recordable, como decían en Casablanca, esto puede ser el principio de una profunda
amistad.
CHUS.