Apareció la vieja, vestida de salmón o algo parecido, no habla, solo escupe las palabras, parece que son sentencias, y como siempre parece que está reñida con el peluquero, parece que la odia, bicho feo como pocos, ¿Será que tiene que cargar
piedras en los bolsillos para que no se le lleve el viento?
Después no mira de frente, solo de reojo como cuando los maestros con mala leche están cazando algún alumno, y de repente les lanzan una tiza como toque de atención.