Una cosa es dialogar, que si, y otra muy distinta es pactar, que es lo que se está haciendo. Y el pactar con asesinos para que no sigan asesinando y extorsionando dice muy poco en favor de la integridad y autoridad de la otra parte pactante. A los asesinos hay que aplicarles la Ley, simplemente, sin contemplaciones. Pero una Ley que contemple penas ejemplarizantes; pues el castigo debe serlo en sí mismo para que surta los efectos que se buscan. Y, desde luego, no es nada ejemplarizante excarcelar a condenados y mucho menos "disolver" las condenas. Eso se llama debilidad, por la concesión a los asesinos de sus exigencias. A una parte "pactante" le está faltando orgullo, coraje, y otra cosa que no digo por malsonante. Gobernar quiere decir regir, mandar. Mandar, no es precisamente claudicar ni someterse a exigencias de nadie.
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