Nunca supimos por qué Garzón, sin estar de guardia, apareció el día de autos en el lugar del atentado, y tampoco supimos por qué Garzón se fue a las Américas durante un año dejando la Audiencia, en plena refulgencia del 11-m. Lo que no sabemos, tampoco, es por qué justo en este momento, en que el juez Marlaska estaba aplicando la Ley con todo su rigor, frente a las presiones de los diferentes poderes, retorna el juez Garzón.
Lo que si sabemos es que fue visitado en New York por un enviado de Pumpido y los efectos de esa visita, aparentemente, los tenemos ante los ojos, que nos muestran una triste y penosa realidad de dejación de responsabilidades ante la próxima reunión del PSE y Eta-HB. Garzón y el fiscal han decidido trasladar la ”acción judicial” a la policia, dejando a criterio de ésta el permitir o impedir la ilegal reunión.
Garzón podría incurrir en graves responsabilidades jurídicas ya que no cabe duda de que Eta- Batasuna es una organización terrorista y tiene prohibidas por el TS cualquier tipo de actividad. Dejar que esa reunión se celebre es cometer un grave delito que no puede quedar soslayado por las circunstancias que el Gobierno ha querido trasladar, como oportunidad de no sé qué, porque los jueces no están para hacer o interpretar acciones politicas sino, exclusivamente, la Ley.
El retorno de Garzón se nos antoja pensar que no ha sido casual, sino que ha sido en el momento previsto por el Gobierno para dejar expedito el camino de la claudicación.
Es de vergüenza, de auténtica vergüenza.
Victor.
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