En el congreso de la universidad San Pablo CEU sobre la guerra y la república, José Andrés-Gallego comentaba un hecho archisabido, pero apenas resaltado: después de la guerra, la división entre vencedores y vencidos desapareció con rapidez. Unos y otros, o sus hijos, se casaron entre ellos, y la mayoría de la gente tiene abuelos o familiares que lucharon o estuvieron en uno y otro bando. Y buena prueba de ello son la mayoría de quienes, con el dinero de todos, alientan el resurgir de la propaganda ... (ver texto completo)