COLLADO VILLALBA (Madrid)

LA CALDERETA EN HOYO DE MANZANARES
Con la Plaza toda llena
en un ambiente de fiesta,
La caldereta fue plena
y en Hoyo nunca te cuesta.

Por la mañana los huevos
dejaron mucha alegría,
estas fiestas patronales
se llenan de simpatía.

Comensales sin torpeza
celebrando sus festivos,
la sierra deja nobleza
con bonitos adjetivos.

En Hoyo de Manzanares
se celebran tradiciones,
que hacen grandes los lugares
marcando mil sensaciones.

Anoche La Caldereta
dejo sabores inmensos,
teniendo siempre de meta
no vivir momentos tensos.

Las colas fueron enormes
pero se llevo con calma,
no vi gentes desconformes
al ver las peñas con alma.

En un ambiente de sierra
los corazones se sienten,
hoy que la fiesta se cierra
el futuro año presienten.

Con mucho respeto humano
entre brisas otoñales,
te ofrecen siempre la mano
dejando buenos modales.

En Hoyo de Manzanares
las tradiciones son normas,
que hacen grandes sus hogares
y más bonitas sus lomas.
G X Cantalapiedra.
11 – 9 – 2017.
TOROS EN HOYO DE MANZANARES
Se nota su buen ambiente
en estas tierras serranas,
donde lo vive la gente
incluso por las mañanas.

Encierros que tienen marcha
entre sus casas de piedra,
con ese brillo que engancha
de ver bonita su sierra.

Toros que marcan las fechas
con colores de verano,
en sus calles más estrechas
se vive el calor humano.

Toros que marcan pasiones
en el ruedo de su Plaza,
brillando las emociones
que contiene nuestra raza.

En Hoyo de Manzanares
la sierra deja sus huellas,
con eco de mil cantares
que hacen las noches más bellas.

Entre brisas mañaneras
pasas horas divertidas,
con sus capeas verbeneras
las fiestas son elegidas.

Piedras que marcan la vida
de esta sierra madrileña,
comprendiendo que es erguida
y a la vez fiesta risueña.

Toros caballos y amores
que son parte de la vida,
fiesta llena de candores
en esta sierra querida.

En Hoyo de Manzanares
es una fiesta elegida,
entre coplas y cantares
se la nota distinguida.
G X Cantalapiedra.
LA NOSTALGIA DEL OTOÑO, CON LA MUERTE DE TESTIGO
En aquella tarde de finales de septiembre, aquel hombre cargado de historia, temblaba, era su presente doloroso y sentido, acababa de llegar a su villa madrileña, y su futuro era muy difícil, acababan de diagnosticarle una enfermedad maldita, los amigos le recibieron sabiendo todos lo que en su interior el mismo pensaba, trataron de darle ánimos para que olvidara esos momentos dolorosos, donde en un hospital de la capital le anunciaron, tan triste camino, donde los dolores y los sufrimientos caminarían de su mano. Todo le parecía terrible, el siempre fue un hombre fuerte y decidido, pero aquella tarde, los ánimos estaban por los suelos, su esposa trataba de consolarle, con mentiras piadosas, aunque el hombre sabia de sobra con quien se la jugaba esta vez. Al pisar su calle sintió, cómo una fuerza extraña, que le decía. “Adelante no te cortes, antes de que tu llegues a fallecer, veras a muchos seres humanos ir delante de ti, buscando esa aventura del final de la vida”. Sus ojos sintieron cómo un calor de arrogancia, y sin darlo muchas más vueltas, llego a su domicilio, donde empezó a romper cartas antiguas, entre las que encontró una que la tenía guardada desde joven, con la carta en las manos trato de romperla, pero algo le decía que eso sería lo ultimo que tenía que hacer, continuo con viejos papeles y recortes guardados en sus jóvenes años, no quería dejar nada que a sus herederos les diera por pensar, y solo su cerebro organizo dicho papeleo, fueron horas sin dejar de registrar sus baúles y mesillas, además de los cajones de su mueble bar, su esposa no quería interrumpirle, sabía de sobra que estaba haciendo una liquidación de su pasado, sin dejar cartas o papeles al alcance de sus dos hijos, y de aquellos nietos traviesos, que siempre estaban hurgando en todas partes, y eso que apenas sabían leer. Aquella noche pensó en sus amigos fallecidos, en sus padres y abuelos, además de algún vecino que últimamente se marchó de este mundo, más en su pensamiento seguía el recuerdo, de aquella joven que fue en sus años el amor anhelado, y aquella carta que no rompió, la guardo en su cartera, era cómo un amuleto de la suerte, pensó en sus años de joven, cuando apenas tuvo oportunidad de poderla escribir, pero allí sobre el papel ya viejo y amarillento, estaba la letra de aquella joven, y era algo tan grande que, pensó que era lo único que merecía la pena en aquel momento guardarlo.
Fueron tiempos y días de nostalgias, el otoño avanzaba, los árboles empezaban a quedarse desnudos, y el otoño dejaba ese frío invernal, donde los huesos parecen sentir sus vendavales. La maldita enfermedad continuaba, más el hombre día a día trataba de olvidarla, apenas llevaba el tratamiento marcado por los doctores, de vez en cuando la botella de coñac, le hacía sentirse más fuerte, su esposa le hacía café cada momento del día, y con el café el echaba un buen chorro de coñac, para olvidarse de sus dolores y pensamientos, en que aquel temido otoño, donde los doctores, le dieron un fatal pronostico. El hombre de vez en cuando, leyendo aquella carta, que tan buenos recuerdos el guardaba. Fueron días de nostalgias y de miedos, pero aguanto sin tener que volver a ningún hospital en todo el otoño e invierno, la melancolía la trataba de vencer con música y poesía, leyendo a Antonio Machado en caminante no hay camino, y a Jorge Manrique, en los versos a su padre, de vez en cuando hasta cuando se afeitaba, se oían las notas del caminante no hay camino, el parecía encontrar una fuente constante de vida, al recordar esos versos que de niño pudo leer, casi a escondidas, ya que en la casa de sus padres, apenas existieron libros de enseñanza, que le hubieran dado mucha más cultura. Se pasaron más de siete meses, y su enfermedad parecía estar dormida, el hombre caminaba sobre los caminos de todo su entorno, y de vez en cuando le venían a su memoria, aquellas frases de. Caminante no hay camino se hace camino al andar. Eran frases que todos los días le acompañaban, no quería saber nada del día que le llamaran, para su despedida, el seguía caminando, para olvidarse de la perversa y fatídica fecha, estaba preparado para cualquier despedida, y ya nada le atormentaba, y sigue caminando por esos caminos, que solo el destino le marca. G X Cantalapiedra.
MÚSICA MILITAR EN HOYO DE MANZANARES
Música que rompe penas
en las noches de verano,
no hacen falta las arenas
para ver calor humano.

Con música de leyenda
entre los vientos serranos,
nos queda siempre la senda
de sentimientos cristianos.

La noche tuvo su embrujo
entre piedras milenarias,
hubo sonidos de lujo
sin frases estrafalarias.

Música de las estrellas
en esa noche estrellada,
viviendo la notas bellas
de alguna senda encantada.

Entre brisas de emociones
de la música anhelada,
se vivieron sensaciones
en una noche inspirada.

Sentimientos que afloraron
en el final de la noche,
sobre su ambiente dejaron
patriotismo con derroche.

España con sentimientos
marcaron muchas canciones,
para fomentar alientos
y demostrar emociones.

Con el público aplaudiendo
sin preguntar sus razones,
todo un ambiente sintiendo
su latir de corazones.

Al llegar la despedida,
con su aplauso merecido,
toda plaza estaba erguida
por aquel ritmo elegido.
G X Cantalapiedra.
CHOCOLATADA EN
HOYO DE MANZANARES
En un ambiente gozoso
lleno de luz y armonía,
resulto ser tan dichoso
que se notó la alegría.

Chocolate sin barreras
con sus churros castellanos.
fiesta que rompe fronteras
entre los gestos humanos.

Jubilados del entorno
que supieron ser sencillos,
en tan bonito contorno
la música puso brillos.

Regalo de Ayuntamiento
en un ambiente asombroso,
su música y sentimiento
marcó su rumbo armonioso.

Los mariachis mexicanos
alegraron las pasiones,
al sentirnos cómo hermanos
escuchando sus canciones.

Chocolate de lo bueno
para seguir más contentos,
con un cante fuerte y tierno
que alegro muchos momentos.

Jubilados que cantando
quisimos vivir la vida,
mientras algunos soñando
vivieron la noche erguida.

Felicidad en La Plaza
con su música ligera,
hay chocolate que emplaza
a la fiesta pasajera.

Una voz con cante erguido
sobre la noche estrellada,
sin verse nadie perdido
en esa Plaza encantada.

Ambiente de juerga sana
entre los vientos serranos,
sin sentir la noche vana
fuimos todos más humanos.
G X Cantalapiedra.
3 – 9 – 2017. En Hoyo de Manzanares,
EN HOYO DE MANZANARES
Cuando los vientos se sienten
dejando su melodía,
dicen que allí se presienten
cuando se termina el día.

En Hoyo de Manzanares
hay piedras de fantasía,
que adornan ciertos hogares
dejando mucha alegría.

Casas que tienen historia
de otros tiempos y otra gente,
que quieren borrar memoria
del pasado transcendente.

La vida pasa deprisa
con sus ruidos y vaivenes,
más siempre queda la brisa
de otros tiempos y desdenes.

Hoyo lleno de recuerdos
que siembran melancolía,
hoy que soplan nuevos vientos
temen a la noche fría.

Laderas que son testigos
de una vida placentera,
donde crecen los amigos
entre esperanza sincera.

La sierra tiene en su entorno
muchas sendas escondidas,
que hacen bello su contorno
cómo rutas elegidas.

Hay caminos y senderos
que se guardan con dulzura,
con sueños aventureros
esperando ser cultura.

En Hoyo de Manzanares
se conocen las delicias,
de esos aires y lugares
que hacen brillar las caricias.
G X Cantalapiedra.
Zonas verdes bien cuidadas...
Buenas instalaciones para vivir mejor...
Calles solitarias y tranquilas como en muchos de nuestros pueblos castellanos...
Conjuntos integrados de viviendas en los pueblos...
Controles del intercambio de vías...
Rumbo al pueblo serrano de Cercedilla...
Esperando el paso del tren...
Aspecto tranquilo y residencial en torno al Paseo de Miguel Boneta...
Llama la atención la gran cantidad de árboles corpulentos, que crecen en los pueblos de la serranía madrileña...