Cuando se habla de políticas exteriores con entidades sin estado territorial definido (léase ese nebuloso ejército inubicable y ubicuo mal llamado Al-Quaeda), lo normal es ejercer contactos a nivel de servicios secretos, llegando a pactos que nunca salen a la luz, y en los que incluso el presidente y los miembros más cercanos al gobierno lo único que aportan son los límites a tales actuaciones. En la jerga se les denomina trabajos de fontanería. Estos contactos y sus contenidos suelen estar relacionados ... (ver texto completo)