Zapatero está encantado por la corrupción del PP mientras que el PP en la Oposición estaba –o decía que estaba– horrorizado por la corrupción de España. Aquel PP prometía una renovación ética de la política; este PSOE no propone nada, salvo echar al PP. Sin embargo, nadie votó al PSOE por razones éticas, sino a pesar de ellas. Al PP, todo lo contrario. Y la derecha sociológica es implacable cuando la derecha política la traiciona. Recuérdese a Suárez.